Sobre la imaginación II (Mary Ruefle)

En Dia:Beacon, el museo de arte moderno y posmoderno junto al río Hudson en Beacon, Nueva York, hubo un gran proceso de planeación antes de que el museo fuera construido y abierto al público. Como puedes imaginar. Entre las grandes decisiones que tuvieron que ser tomadas estaba a qué temperatura debía mantenerse el aire al interior de las galerías. Tal vez hay un estándar de temperaturas del aire para museos, no sé, pero la mayoría, según mi experiencia, son un poco fríos, y asumo que a causa de razones de preservación del arte. Pero los arquitectos en Beacon fueron un paso más allá y decidieron que una persona no tenía que estar cómoda cuando contemplara arte, que el arte debía incomodar a una persona; presumiblemente, si el arte está haciendo su trabajo debería hacer eso, entonces decidieron mantener el museo muy helado en invierno y muy caluroso en verano, acompañando al flujo de las estaciones y al mismo tiempo yendo en contra de las temperaturas normales para esas estaciones. Si vas al Dia:Beacon y te sientes incómodo, ésta es la razón. Todo el tiempo hay gente que toma decisiones para todos de las que uno está completamente desprevenido. Pero una cosa especial ocurrió cuando visité el museo. Entré en una galería de trabajos de un artista asiático contemporáneo (cuyo nombre olvidé, desafortunadamente) y en la pared, un texto explicaba que una de sus piezas era una instalación invisible; él creía que el arte debía hacer sentir bien a la gente, especialmente feliz, y por lo tanto, en esta galería se canalizaban cantidades adicionales de oxígeno puro, y si permanecías en la galería el tiempo suficiente, debías poder sentir sus efectos. Por el resto del día, cuando me sentí cansada –así es como el arte me hace sentir a menudo– volví a la galería y descansé en una de las bancas. Y me sentí mejor, o lo imaginé. Y ahí tienes el ejemplo de tres imaginaciones diferentes colisionando.

Hay un arte ucraniano, el arte de pintar huevos de Pascua con colores extremadamente vivos y patrones extremadamente intrincados. Los ucranianos, sin embargo, no vacían los huevos primero, como lo hacemos nosotros, extrayendo el líquido por un agujero en el fondo. Ellos los usan frescos tales como están y, a menos de que seas muy torpe y quiebres uno por accidente, los huevos con el tiempo, a lo largo de los meses, no se pudren ni apestan, sino que se secan lentamente hasta que el interior queda desecado; incluso puedes tomarlos y sacudirlos como cascabeles. Los ucranianos hacen esto porque los huevos son un símbolo de la vida y para ellos es inconcebible que alguien drene la vida de un huevo en Pascua, el tiempo de volver a vivir, tanto la nueva vida de Jesucristo como la de todas las cosas que crecen. Supongo, de manera supersticiosa, que sería de mala suerte. Pero, de hecho, en esa primera mañana de Pascua, la cueva en que Jesús había sido sepultado fue encontrada vacía, entonces ¿por qué temerle entonces al vacío? ¿Acaso un huevo vacío no puede ser un símbolo de la cueva vacía de la cual había surgido Jesús? ¿Eso sería un error, o solo otra “toma” de los eventos?

Cuando pensé en esto, ¿estaba usando mi imaginación? De nuevo te digo que no sé cuál es la diferencia.

John Keats, en una carta dirigida a Benjamin Bailey escrita en 1887, dice esto: “La imaginación puede ser comparada con el sueño de Adán –él despertó y lo halló verdadero”. Adán tuvo un sueño con Eva la misma noche que Dios la creó, poniéndola frente a Adán por la mañana. A esto se refiere Keats.  Pero al contártelo, estoy retransmitiendo solo la imaginación de Keats quien, a su vez, transmite la imaginación de Milton, porque el sueño que cita es de un pasaje en el Libro VIII del Paraíso perdido, en el que Adán le cuenta al ángel Rafael lo que recuerda de la creación. Incluso las palabras “despertó y lo halló verdadero” probablemente sean las de Cowper, que escribió “despertó y lo encontró cierto” en un poema en 1789, seis años antes de que Keats naciera. Sin importar de quién sea la imaginación que está en juego, ninguna de ellas coincide con la fuente. En el Génesis, en ninguna parte está escrito que Adán tuviera un sueño. Solo dice esto: “Y el Señor Dios hizo caer un sueño profundo sobre Adán, y se durmió; y él tomó una de sus costillas y cerró su carne; Y de la costilla, que el Señor Dios le había quitado al hombre, hizo una mujer, y se la trajo al hombre “.

¿Qué imaginación tuvieron Keats y Milton, que supusieron que Adán estando dormido soñó con una mujer! Si estás durmiendo y te sacan una costilla, ¿es probable que estés soñando con una mujer? Es mucho más probable que sueñes con algo que está siendo robado de lo más profundo de tu ser. Era, por supuesto, algo que Adán necesitaba, porque estaba cansado de nombrar a todos los animales, de ser un poeta como muchos han indicado, y de no tener ayuda, él necesitaba algo de ayuda. Y la ayuda vino con la forma de una costilla robada de las profundidades de su propio cuerpo –en otras palabras, lo que él necesitaba estaba en algún lugar muy al interior de sí mismo, algo profundamente propio vino en su ayuda. Qué sorprendente que la ayuda viniera de tan adentro. Tal vez podamos ir más lejos que Keats, quizás podamos ir más allá simplemente comparando a la imaginación con el sueño de Adán, incluso quizás podamos movernos de un símil a una metáfora y decir que el sueño de Adán era la imaginación. La imaginación que, profunda en cada uno de nosotros, puede darnos lo que necesitamos y queremos, aquello con lo que soñamos, la realidad del amor y de la comunión, la ayuda en nuestra cansada soledad. ¿No has escuchado decir que uno tiene que imaginar la posibilidad de sueños como esos antes de que puedan convertirse en realidad, que uno tiene que haber soñado con ellos?

Emily Dickinson tenía una imaginación increíble, pero también su sobrino, que un día llegó de la escuela llorando, habiendo sido reprendido por su profesora –quizás incluso golpeado– por haberle contado al curso sobre una cabra blanca que vivía en el ático. Él fue atacado por ser un soñador, un mentiroso, por ser alguien que inventa cosas. Al escuchar esto, Emily estaba furiosa, furiosa, y dijo que la profesora podía venir a la casa y ver a la cabra blanca en el ático con sus propios ojos porque, de hecho, vivía allí, Emily la había visto, estaba ahí, comiendo un montón de hierba debajo de las vigas.

Esta anécdota es lo único que recuerdo de una biografía de la poeta de más de quinientas páginas. Ni siquiera vagamente me interesan los hombres, o las mujeres, ni ninguna de esas otras cosas; me interesa la cabra, que amo como si fuera la mía, y aunque no tengo ático, tengo un lugar en mi cabeza donde puede vivir, y seguir viviendo, mientras la alimento diariamente con cantidades de pasto recién cortado. A lo largo de los años le fue dada una cinta azul alrededor de su cuello, de la cual cuelga una campana de plata.

Le pregunté al poeta Michael Burkard sobre la imaginación, y él tenía esto que decir: “La imaginación es más parecida a la luna que al sol porque depende de otra cosa y no existe en un estado puro por sí misma [la manera en que la luz de la luna refleja la del sol, sin tener luz propia]. Necesita una apertura a lo que sea que esté ahí en el momento y no rechazarlo a causa de cualquier concepto formulado del pasado. Tú puedes colonizar a un lector del mismo modo que puedes colonizar un país. La imaginación no es un acto privilegiado; cualquiera se involucra en ella. La imaginación me permite dar crédito y entereza a cualquier existencia fuera de mí. Digamos que sueño con un ciervo en un bosque encantado y escribo un poema inspirado en él. El ciervo no me pertenece. Me otorgaron su presencia en el sueño. Me gusta pensar que es un “comportamiento a larga distancia que da miedo”, que es como los científicos describen a aquellos electrones que se responden unos a otros aunque estén distantes. Comportamiento a larga distancia que da miedo, eso es. Puedes sentir su presencia.”

Yo le discutí que algunas personas tienen más imaginación que otras, pero él dijo, “No, no tienen más, solo están más dispuestas a dejarla entrar por cualquier abertura a la que quiera entrar. Todos la ocupan, incluso manejando un auto por cinco minutos, pero no todos reconocen que la están ocupando. Y ten en cuenta que el acto mismo de escribir es un acto imaginativo, incluso un periodista utiliza su imaginación como un punto alrededor del cual reunir lo que realmente importa –debe imaginar lo que es importante. Incluso la memoria es un acto imaginativo, tú nunca cuentas la misma historia dos veces, ni siquiera para ti”.

Michael dijo que los poetas discriminan muy a menudo entre actos imaginativos y carentes de imaginación. Ellos están tratando de estar conscientes, siempre, de la diferencia. Pero si dejas de tratar de discriminar, si paras de discriminar, puedes empujar el límite de lo mundano en un esfuerzo para ver si abre de manera paradójica una nueva puerta a lo imaginativo. En otras palabras, los actos no imaginativos pueden llevar a los imaginativos.

Después de escuchar a Michael, pensé con gratitud en la cabra blanca, que me otorga su presencia en el ático.

¿Sabes? Pienso que ahora soy peor profesora que cuando era joven, porque cuando era joven estaba más o menos interesada en las mismas cosas que los estudiantes. Quiero decir, cuando tenía treinta y ellos veinte, o cuando tenía cuarenta y cinco y ellos treinta, esperaba una vida plena, larga y desenvuelta llena de escritura, lectura, pensamiento y conversaciones sobre poesía, como ellos. Pero en algún momento después de los cincuenta, y especialmente después de los sesenta, todo eso se esfumó; ahora no espero mucho más que un deceso constante, y con la explosión interminable de posmodernismo y tecnología en la que nacieron mis actuales estudiantes (que nunca piensan en que yo nací en un mundo sin Velcro) ahora más que nunca ni siquiera estoy interesada vagamente en las cosas que les interesan; todo eso puede, y podrá, seguir sin mí. Una manera de verlo es decir que están interesados en el futuro, y, teniendo un muy difícil y limitado tipo de futuro, yo no estoy muy interesada en eso, mientras al mismo tiempo me intereso más y más en el momento presente, y no me refiero al estado general de las cosas este mes, sino al bicho que camina por mi hoja de lechuga.

Le conté esto a mi amiga más antigua, una mujer que he conocido por cuarenta y cinco años, y dijo, “Sé a lo que te refieres, Mary, pero de ninguna manera es así, más bien es muy distinto, y las implicaciones son mucho más grandes. Otra gente nunca estuvo interesada en las cosas que te interesan a ti, y eso es lo que tú entiendes ahora, pero cuando eras más joven no lo entendías del todo, así que no te sentías aislada, ahora que lo entiendes te sientes así, y lo estás.”

Esta amiga mía siempre ha sido más sabia que yo. Supe de inmediato que estaba en lo cierto.

¿Así que ésta es la cosa que me interesa? Mi daimon, la imaginación, por supuesto. Podría darte una larga lista de cosas por las que no estoy ni siquiera vagamente interesada, pero muchas de ellas podrían ofenderte porque estoy segura de que tú estás interesado, por lo menos, en algunas de ellas.

Todo lo que puedo decirte es que por fin soy yo misma y soy libre, incluso si estoy aislada, y estoy feliz cuando quiero estarlo y triste cuando tengo ganas, y lo único que me preocupa es saber cuánta gente en la tierra no tiene ese privilegio, algunos por razones externas y otros por razones internas, y me inclino ante éstos y rezo por ellos.

Y luego escucho una pequeña campana, voy al ático y abro mis brazos alrededor de una cabra.

de: On imagination (2017)

Sobre la imaginación I (Mary Ruefle)

Un hombre y una mujer son uno.

Un hombre y una mujer y un mirlo son uno.

Un hombre y una mujer y un jarro de almíbar de arce y una zapatilla vieja y una estatua romana son uno.

Una mujer y su imaginación son uno.

Para mí es imposible escribir sobre la imaginación; es como pedirle a un pez que describa el mar.

He vivido por tanto tiempo con mi imaginación, y en mi imaginación, que no me acuerdo de un tiempo en la tierra sin ella, si existiera alguno. Es mi daimon. “El daimon es una especie de mellizo que merodea junto a ti, y es más vívido algunas veces cuando las cosas son duras, y te empuja a la vida que aceptaste vivir antes de caer en la amnesia del nacimiento y de olvidar todo el asunto”.

Voy a contarte ahora, antes de comenzar, cuál es mi conclusión racional sobre la imaginación: creo que no hay ninguna diferencia entre pensar e imaginar, y que ambos son uno.

Wittgenstein: “Ahora estoy tentado de decir que la correcta expresión en el lenguaje para el milagro de la existencia del mundo no es ninguna sentencia o proposición”.

La evolución de nuestros lenguajes –los diferentes lenguajes de la especie humana– fue un gran acto de imaginación que continuó operando por sí mismo por un largo periodo de tiempo, y lo sigue haciendo. En algún punto de este continuo, cuando uno dice o escribe la palabra “árbol,” aquel que la escucha o lee (leer es una forma de escuchar) tiene la imagen de un árbol en la mente. Cualquier cosa que involucre a una imagen en la cabeza es un acto de imaginación. Pensamos en ambas, imágenes y palabras, y dado que las palabras son representaciones imaginarias (la palabra “árbol” no es un árbol), pensar e imaginar son uno.

Lo que me enoja: que artistas de todo tipo siempre estén alabando a la imaginación y diciéndonos que es la única cosa maravillosa e importante en el ámbito de la psique humana; lo dicen como si no hubiese nada peyorativo o destructivo al respecto. Pero la imaginación es una cosa completa, redondeada y compleja, y como cualquier daimon, cuenta con más de un  aspecto.

Shakespeare imaginó Otelo y eso fue bueno. Otelo imaginó que Desdémona le era infiel, y eso fue algo malo.

Una vez en una cena me senté junto a una mujer joven que creía que la CIA había puesto micrófonos (bugged) en su ensalada, y eso la horrorizaba, y era incapaz de vivir una vida normal por imaginar este asunto terrible. Yo creo que este es un aspecto negativo de la imaginación.

Más tarde pensé: bueno, ella tenía razón en algo maravilloso después de todo, porque al poco tiempo cuando lavaba lechuga encontré una babosa, y mi lechuga estaba realmente intervenida. Y pensé que mi ocurrencia puede ser un ejemplo del aspecto positivo de la imaginación, porque la estaba usando cuando se me ocurrió.

Cuando era niña le hablaba a mis muñecas y mis muñecas me hablaban y éramos muy felices juntas. Algunas veces también le hablo a flores o a piedras y lo pasamos muy bien. Conozco a un hombre que cuando era niño jugaba a las bolitas y cada bolita tenia nombre. Un día una de sus bolitas se perdió, nunca la volvió a encontrar, y todas las otras bolitas con el niño hicieron un funeral para la bolita que se había ido para siempre.

Quizás tú estás pensando “ah, el juego, la sólida imaginación de un niño al jugar, debemos recuperar el juego y participar de él lo más seguido que podamos,” pero eso sería naïf, porque esto es mucho más complejo que un juego de bolitas: es la imaginación que tiene una vida propia y su propia autonomía, la imaginación no es aquello con lo que tú juegas, es la imaginación la que juega contigo. Tiene el poder de crear y destruir, de formar y deformar. El funeral puso muy triste al niño, incluso más triste que un funeral real, según me dijo.

Cuando era niña pensaba –imaginaba– que mis papás no me amaban por todas las cosas terribles que me decían y hacían. Todavía no había experimentado lo suficiente el imaginar que podías amar y aún así hacerle cosas terribles a quienes amas por razones que no tienen nada que ver con lo que sientes por ellos. No podía imaginar en ese tiempo cómo sentir compasión por la gente que hacía cosas terribles.

Todavía, en muchas circunstancias, simplemente no puedo hacerlo. Pero sé que mis papás me amaron, a pesar de las cosas terribles, y este ha sido un gran salto adelante.

El sentido común, o pensamiento racional, a menudo se opone a la imaginación, o pensamiento mágico. Esto, también, es profundamente problemático en su complejidad.

Robert Frost dijo que escribir en verso libre era como jugar tenis sin una red. Pero es fácil jugar tenis sin red, simplemente haces como que está ahí. O puedes jugar tenis sin pelota o raqueta, si lo prefieres. Yo lo he visto. Al final de Blow-Up de Antonioni juegan sin pelota y sin raqueta y es muy hermoso de ver. Incluso los espectadores presentes voltean sus cabezas a un lado y otro asombrados.

Puedo imaginar que hay un dios, una organización para el multiverso que amamos. Puedo imaginar que no hay un dios, ninguna organización en absoluto para el multiverso que amamos.

Y ahora, si me dejas deprimirte un momento, quiero recordarte que la imaginación es la que te mete en cada mañana cuando despiertas y en cada noche cuando te vas a dormir, y la que te dice que estás a salvo y que tus seres queridos están a salvo y que todas tus pertenencias realmente te pertenecen y que están tan a salvo como tú.

Por supuesto, tú no estás a salvo ni lo está nadie que conozcas, y nada te pertenece en realidad, no para siempre, y tu recuerdo más amado algún día le pertenecerá a otro. Pero, ¿quién quiere vivir en la inseguridad y el miedo?

Así que aquí, también, si piensas un poco distinto, vas a ver que la imaginación que ocupas al despertar y antes de dormir es un gran consuelo y una gran alegría, por más engañosa que sea, y el hecho de que te consuele no debería deprimirte sino regocijarte. Ahora que estás eufórico –de poseer una facultad tan reconfortante como la imaginación– siento que es seguro seguir adelante.

Es de sentido común –creo que es de sentido común– rechazar a un enemigo que ha cometido una transgresión, y en algunos casos matar al enemigo, dejar muertos a los más terribles. Nuestros ancestros en pensamiento, los chimpancés, lo hacían. Ahí está ese terrible momento cuando Jane Goodall graba su horror al descubrir lo que eran capaces de hacer sus amados y gentiles chimpancés.

Bhagwan Shree Tajneesh, llamado ahora Osho, dice de la figura histórica de Jesucristo que fue “un hito en la conciencia humana”. Jesús es un hito en la conciencia humana porque es un acto de imaginación perdonar a tu enemigo y mirarlo con compasión.

Tal vez la transgresión fue imaginaria. Tal vez el enemigo era imaginario. Para Otelo, la transgresión y el enemigo, ambos, eran imaginarios, estaban en su cabeza, eran él. Él fue su propio peor enemigo. Él se mató a sí mismo.

La imaginación es mi daimon porque es mi mejor amigo y mi peor enemigo. Es mi mellizo porque yo soy mi propio mejor amigo y mi propio peor enemigo.

Estoy inventando todo esto. Después de leer en voz alta un poema a una audiencia, le preguntaron a Robert Creeley, “¿Eso es un poema de verdad, o lo inventaste?

Por supuesto él lo inventó; era un poema de verdad. Las cosas reales son cosas inventadas. ¿Tú eres una persona real, o tus papás te inventaron? ¿Esa montaña es real o las fuerzas del universo la inventaron? ¿La realidad virtual de internet es real, o la inventó gente imaginativa como Steve Jobs?

¿Un pescado de plástico es un pescado?

No me gustan las flores artificiales, pero cuando se ven reales me enamoro de ellas.

Todas estas cosas conviven en la misma casa, la casa de la cabeza, y en la casa de la cabeza  el problema es real. Pero cuando le hablo a mis muñecas, desaparece.

Ten cuidado con la diferencia entre la verdadera simulación y la falsa simulación. Mi amiga Kate estaba de visita en mi casa, y estábamos tomando té. Mi peluche Ivan pidió una taza, y ella le llenó su minúscula tacita de té con agua y se la trajo. “Por qué me tomas,” lloró, “¿por un imbécil? Esto no es té, ¡es agua!” Kate quedó desconcertada, y llenó la pequeña tacita con té.

Wallace Stevens dijo: “No parece posible decir de la imaginación que tiene una característica única clara que por sí misma le dé un valor único claro, como, por ejemplo, de buena o mala. Decir tal cosa sería lo mismo que decir que la razón es buena o mala o, para el caso, que la naturaleza humana es buena o mala”.

Esto es lo que he estado tratando de decirte dándote todos esos ejemplos.

Ahora voy a hablar como artista. Como artista, me gustan muchos errores. No todos, pero muchos de ellos. Un error es solo otra “toma” de las cosas. Escuchar mal o leer mal son errores felices para un artista. Alguien dijo, “The door is ajar” (La puerta está entreabierta), y tú escuchaste “The door is a jar” (La puerta es un jarro). ¿Cómo una puerta puede ser un jarro? ¿Qué hay en el jarro de la puerta? Y te quedas pensando en puertas y jarros. Por esto, entre otras cosas, Gertrude Stein es famosa. Así que no dejes que te aflija nunca más.

Un hombre dio clases de arte en una universidad. Cuando llegó a su casa después del trabajo su hija le preguntó qué había hecho ese día. Él respondió, “Enseñé como dibujar”. Y ella le dijo, “¿A la gente se le olvida dibujar?”.

Los artistas solo son gente a la que no se le ha olvidado dibujar, y con esto me refiero a crear. Pero no te engañes; se les han olvidado muchas otras cosas. Algunas veces se les olvida que ya no tienen ocho años. Esta es la razón por la cual los artistas son problemáticos. Te lo digo solo para que sepas y dejes de pensar en eso.

“Si te fijas en el espíritu humano, vas a sacar un montón de buenas ideas.” Ese es Johnny Cash sobre escribir canciones, y me gustó tanto que pensé que podría incluirlo y que tendría sentido, incluso si aparecía como gratuito.

La aleatoriedad casi siempre es considerada un error, pero puede ser un muy buen error. Equiparamos la aleatoriedad en el arte con la del siglo XXI pero se remonta a más atrás. Yo coleccioné libros de texto del siglo XIX. Un libro de texto era el primer libro que tenía un niño, y le enseñaba a leer y escribir. La primera página de un libro de texto comienza con el alfabeto: a un árbol, b un  barco, c una cama, d un dado, y así. Pronto ella lee “Un ave y un ala”, y luego “¿Esta es una casa de madera, o no lo es?”, y después “Tomemos este camino por el parque”, y finalmente “Este pequeño pájaro se convirtió en la presa de un gran gato que se lo comió.” Todo esto tiene sentido y los niños lo aprenden, se lo tragan. Luego, en la última página, la cincuenta y cuatro de un libro de texto que tuve, impreso en 1880, todo se mezcla. Deja de tener sentido y los niños siguen tragándoselo. Es la página por la que estuvieron esperando, la suma de todo lo aprendido.

 

EL LIBRO DE TEXTO

LECCIÓN XXXI

Resumen

 

Dénle a la pobre niña un pedazo de pan, o un pedazo de pastel. Una tonelada tiene mil kilos. Mi amigo es bueno conmigo; él me dio este libro nuevo. El sol, la luna, y las estrellas están en el cielo. ¿Escuchaste el llanto del niño que se cayó en el arroyo? No señor, no lo escuché. ¿Has encontrado mu-chas nueces? No, no tenemos mu-chas. Los ojos del halcón son agudos. Sam encontró un pájaro joven muerto en el suelo. No voy a comprar una muñeca para regalarle a Jane en su cumple-años. El Hijo de Dios dijo, De-jad que los ni-ños ven-gan a mí.

Me encanta la última página del libro de texto. Para mí, suena como una voz húmeda en el aire cálido de una pieza.

 

de On imagination (2017).

Menos y menos humano, Oh espíritu salvaje (Wallace Stevens)

Si tiene que haber un dios en la casa, que lo haya, 
y que diga cosas en la escalera y en las piezas,

Déjenlo moverse como se mueven en el piso los rayos del sol, 
o de la luna, silenciosamente, como el fantasma de Platón

o el esqueleto de Aristóteles. Déjenlo colgar
sus estrellas en el muro. Debe habitar tranquilamente.

No tiene que ser capaz de hablar, cerrado, 
como son ellos: como la luz, a pesar de su movimiento, es;

Como el color, incluso el más cerrado para nosotros, es; 
Como son las formas, aunque nos presagien.

Es el humano el que es extranjero, 
el humano el que no tiene primos en la luna.

Es el humano el que demanda su discurso 
entre las bestias o la masa que no se comunica.

Si tiene que haber un dios en la casa, déjenlo a él 
ser el que no nos escuche cuando hablemos: una frialdad,

una nada escarlata, cualquier rama de la masa 
de la cual formamos parte a gran distancia.

de: Transport to summer (1945)

 

Nacidos muertos (Sylvia Plath)

Estos poemas no viven: es un diagnóstico triste.
Crecieron lo suficiente sus dedos, de los pies y de las manos,
sus breves frentes hinchadas de concentración.
Si se perdieron de pasear por ahí como la gente
no fue por una falta de amor de madre.

¡No puedo entender lo que les pasa!
En forma, numero, y en cada parte son apropiados.
¡Se asientan tan bien en el líquido de los frascos!
Sonríen y sonríen y sonríen y me sonríen.
Y aún así los pulmones no se les van a inflar, ni va a marchar
     su corazón.

No son cerdos, ni siquiera peces,
aunque tienen un aire a lechón y a pescado —
que si estuvieran vivos sería mejor, porque así era como estaban.
Pero están muertos, y su madre casi muerta de distracción,
y la miran fijo ellos con estupidez, y no hablan de ella.
de Crossing the water (1971)

 

ABC II (Bob Perelman)

CONTORNOS


I
en silencio
se esparce aquí
como si su propia definición
encontrada antes de tiempo
entrara y saliera de lo que
golpea contra

la luz
y lejos
derrama el
lugar enseñando
algo
hacia acá

un obstáculo
promueve lo opuesto
en deliberación
y un paisaje
no deseado
escapa
viéndolo
moverse en la misma
dirección que nunca



II
se deja llevar el Yo
a bordo
con
otras palabras
un
desplazamiento
donde se pensó que
el Yo era el único
terreno para el rótulo
de pensamientos
enseñados
el enemigo el
final pospone
decir



III
como si
una sombra pronunciada
ya dicha
situada en sí
desapareciera o se quedara
por ahí escuchando
para ver la cosa
al fin avanzar
fuera de tono
hasta la persona
que puede estar
con las palabras

eso significa que el cielo
cambia para confrontar
lo que el oído
dice es un sistema
del dormir tan anterior
las letras que alardean
el viento que empuja cubierto
de nubes mientras la luz
pronuncia un futuro
tras el sonido
no significando un homenaje
de sí misma u otro sitio
y se asienta
como ordenó
la gramática de la visión
y el sentido por su parte
una sola multitud
la visibilidad
adelantada



IV
la circunscripción en una
indexada generalidad
implicando a todo por la duración
a través
y al interior
no sustantivos como esos
de pies heridos
cansados marchitos ocasionalmente
que ajustan labios y dientes
para formar
algún tipo de paisaje
hecho
y aquí estamos
pensados más tarde
por nuestra propia
cuenta
obligados a memorizar
enfocados en
lo dejado atrás



V
un viraje un
resplandor y
ahora es sólido
siempre yo ahí
moviéndome dentro
de un espacio desmontable
algunas sobras declarando
independencia
o preocupadas

miran
hacia abajo a través
de un sentido
rebuscado
un nivel
de novela
caído de cabeza de
árboles
seniles
empapados la suma
vista se adentra 
en días sumergiéndose en
la versión circular



VI
ponlo donde quieras
todo
descansando en los
contornos ordena
una detención
en ningún lugar
alcanzando por detrás
a la hora del día
lo que llega
fuera de sus
términos
amurallados
vocabulario auto-elegido
pesando un
currículum
sin nombre
siempre de cara


VII
y es
una sentencia todo
lo dicho
de lo que se
creía
retractado ahí
aunque las cosas
de todas formas pasan

la gramática las
corrige
donde no
están
un lugar diferente
una persona más arriba
en un cielo
aire

todo desplazado
como en
la parte posterior del
ruido
final
devuelto



VIII
a gusto
en la cabeza
debajo de ella
pasado el margen
una corrección
ejecutada desde fuera
sombras fluidas de
quien se muestra
para recordarse a sí mismo

el tiempo verbal expira
mantenido en alto
lo arañan
a coro
órganos didácticos
un vivo entre los muertos
entremezcla destellos de luz
potencias de diez
dedos en la boca



IX
demasiado cerca para ver
tanto parecido
la misma
o justa
regulada autoridad
lo dice
una mente distinta como era de esperar
se escucha a sí misma
duplicada
reducida a la mitad
prófuga
disponible en cada palabra
sumando o cambiando
una identidad reclamada
cedida
durante el hecho
y mientras tanto
llamándose
a sí misma para estar
donde el borde está



X
gritando con toda seriedad al
espacio que se abre detrás de los ojos
capturando lo que el Yo puede ver
y soltándolo
en un agujero donde Yo puedo oír
frases pronunciadas
bordes cortos
ser llamado cortar
o donde simplemente no hay nadie

condición que permite
algo por nada
con el auricular en el mismo
concepto retenido allí
por la vegetación u otras
visibles y abstractas
corrientes que mojan grises
cantos rodados ennegrecidos por palabras
no vistas ingresadas acá

deletreando la
ejecución de un registro como la experiencia
de un día circular soñado
que se hunde en
un aro negro iluminado
donde vivir



TÉCNICA


Cuán
descalibrada la
cima triangular del
Parnaso—

Vistas
disponibles desde
generosos números de
ángulos

Mientras
el tiempo pasa
enfáticas y separadas
voces

Salen
de
su rumbo a
decir

Lo que
no puede ser
dicho de ninguna otra
manera.


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ABC (Bob Perelman)

MI ÚNICA VOZ


Le hablé al sonido,
de mi voz e, incitado
por la discrepancia, escribí
el resto como poesía.

Lee los libros, duetos
de ninguna parte dicen que ellos hablan;
por qué no dejarlos. Miradas rutinarias
dejan árboles en espejos retrovisores.

Vine desde un punto neutro
en el espacio, lejos del interior
de la cabeza de cualquiera. Oh di puedo 
ver aún la tábula rasa que oscurece

esa rosada aurora en el lado próximo
del código genético. Duda,
vuestro nombre es certeza. Generaciones
de registros del amanecer

retratan la luz hasta que la página
está en blanco y yo predigo el presente, 
oyendo un futuro en la desvanecida 
borradura de las sílabas.

AÑOS LIBRO


Una virgen religiosa de sexo no específico
vuelve a abrir el libro. Misa de grandes
árboles en una abatida oscuridad. Valles
verdes bañados en luz azul arrullan
una población dispersa. Se acaba el mundo;

Nace una persona, no tiene sentido
pensar en eso eternamente. Estoy escribiendo
mientras el tiempo se detiene. Ciertamente
esto no conduce al futuro. El primero
de una serie de abstracciones complacientes,

el cuerpo hace historia y no deja
a nadie para la limpieza después
de su partida. La carne refleja su ausencia
en sólidos colores; las generaciones absorben
cantidades finitas de luz. La identidad es abreviación.

Un realismo histérico y religioso no deja
lugar adónde ir, ni piedra sin remover.
Una farmacopea estética de enfermedades proyecta
diapositivas borrosas de una mujer bella
que vive por siempre con perfecta salud, bailando

sobre rocas, acres, sobre un mundo verde oscuro.
Ella es solo una figura de lenguaje,
pero los libros, los gigantes de la biblioteca
moderna, caen a sus pies. Las vidas
acumulan sonido como las nubes retienen agua.



ABC

para Alan Bernheimer
La superficie de la tierra muestra
un grano de arena. La paz que contiene
crea lazos de amor que se estiran
más allá de su punto de ruptura. La materia
no se resiente. Las plantas lo intentan.
Los animales apenas pueden pensar. Diciendo

lo que piensan, la gente llena el aire
de ruido demasiado bien intencionado
sobre un supuesto Cielo
que cae del cielo y que es
hasta donde seguimos a nuestros deseos
para guiar nuestras existencias, persiguiendo

acciones torcidas a lo largo de la curva
de una puerta infinita. Las ecuaciones
producen poderes controlados o desatados,
que ladran en un garaje oscuro

o sobreviven al rostro de lo oculto.
Para que la tierra gire continuamente
se requiere una constante
vigilancia, un sueño sin fin.



APRENDIZ


El lenguaje nos tiene de la garganta,
utensilios calcinados en una grilla. Pistas
aprendidas, luz verde, luz
de día. Cuerpos enfurecidos silban
en el frío hollín, saltándose el espacio por completo.

Las cartas son tan densas que conviene
parar de escuchar. Los escenarios
de seducción religiosa remplazan
a la voz humana melancólica,
sus productos perfeccionados, sus fotos trucadas.

Digamos que digo cielo, digamos que la ciudad
de San Francisco se asienta debajo.
¿Has visto alguna vez una reja de escuela?
¿Una puesta de sol? Dominios del discurso
los fonemas desecantes ladran en.

¿Un taller mecánico? En la luz
de la hora precisa, edificios de acero
levantan una baja nube de polvo. Los neumáticos cantan
en autopistas que custodian la visión
de hogares en apuros.

Dispositivos condensados y convencidos están en casa
en nuestras palabras. No hay que confundirlos
con nosotros ni usarlos. Retiren
la flor acariciada, la alfombra
como nueva, la aspiradora. 


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Silencio en los caminos (Robert Bly)

DESPUÉS DEL TRABAJO


I
Después de muchas ideas extrañas,
pensamientos de puertos distantes, y nueva vida,
entré y encontré a la luz de la luna en la pieza.

II
Afuera cubre a los árboles como sonido puro,
el sonido de campanarios, o de agua que se mueve bajo el hielo,
el sonido de los sordos escuchando por los huesos de sus cráneos.

III
Conocemos el camino; mientras la luz de luna
lo levanta todo, es en una noche como esta
que el camino continúa hacia adelante, todo despejado.



EL AIRE LIMPIO DE OCTUBRE


Puedo ver las alas de oro sin pájaros, afuera
volando por ahí, y los pozos de agua fría
sin muros que se eleven ocho pies en el aire.
Puedo sentir el canto de los grillos levantándolos al cielo.

Sé que esas sombras heladas están cayendo por cientos de miles,
a través del pasto en pueblos diminutos, y en los portales de 
     iglesias católicas;
Sé que el caballo de la oscuridad cabalga rápido hacia el este,
llevando a un hombre delgado sin abrigo.

Y sé que el sol está bajando grandes escaleras,
como un verdugo que camina a un sótano con una enorme guadaña.
Y los animales de oro, los leones, y las cebras, y los faisanes
esperan en el escalón más alto con ojos de ladrones.



PEREZA Y SILENCIO


I
En una tarde de sábado del campeonato de fútbol,
descanso en una cama cerca del lago
y sueño con topos de alas doradas.

Mientras la superficie del agua tiembla en el techo,
como la cola de un pájaro irritado,
miro el polvo que flota sobre la cama, contento.

Pienso en barcos que dejan puertos solitarios,
en delfines jugando lejos en el mar,
peces con rostros de ancianos llegan de una tormenta.

II
Un sueño con topos de alas doradas
no es tan malo; es como imaginar
cascadas de piedra al interior en las montañas,
o una ala volando sola bajo tierra.

Sé que muy adentro en el lago Minnesota
los peces están husmeando las bocas de fríos manantiales,
cuyas aguas forman ondas en la arena adormecida,
como un espíritu moviéndose en un cuerpo.

Es la tarde del sábado. Las multitudes están reunidas,
entibiadas por el sol y el aire puro.
Pienso en este extraño topo de esta mañana,
después de dormir toda la noche junto al lago.

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El retorno de los ríos (Richard Brautigan)

Todos los ríos corren al mar;
pero el mar todavía no está lleno;
al lugar de donde vinieron,
allá los ríos regresan otra vez.

Está lloviendo hoy
en las montañas.

Es una lluvia verde cálida
con amor
en sus bolsillos
porque la primavera está aquí,
y no sueña
con la muerte.

A los pájaros la música les pasa
como el tictac a los relojes
en una tierra
donde los niños aman a las arañas,
y las dejamos dormir
en sus cabellos.

Una lluvia lenta chisporrotea
sobre el río
como una sartén
llena de flores fritas,
y con cada gota
de lluvia
el océano
vuelve a comenzar.

de The return of the rivers (1957)

Todos cuidados por máquinas de amante gracia (Richard Brautigan)

El poema bonito 

Me voy a acostar en Los Ángeles
     pensando en ti.
Orinando hace un rato
me miré el pene
     con mucho cariño.
Saber que estuvo dentro
tuyo dos veces hoy me hace
     sentir bonito.

3. A.M.
15 de enero, 1967


24 de diciembre 

Ella está zurciendo la lluvia con su pelo.
Ella está encendiendo la oscuridad.
     Gel / interruptor!
Es todo lo que tengo que informar.



Leche de tigre 

ZAS!
sin un polvo/ por 20 días

mi imagen sexual
vale una mierda.

Si estuviera muerto
no atraería
una sola mosca hembra.



3 de noviembre 

Estoy sentado en un café,
tomando una coca-cola.

Un mosco duerme
en una servilleta.

Tengo que despertarlo,
así puedo limpiar mis lentes.

Hay una chiquilla bonita que me gustaría mirar.



Flores para aquellos que amas 

Carnicero, panadero, fabricante de velas,
todos pueden pescarse una ETS,
incluso aquellos que amas.

Por favor, consulta un médico
si piensas que tienes una.

Te sentirás mejor después de todo
y así también aquellos que amas.



San Francisco
 
Este poema fue encontrado escrito en una bolsa de papel
por Richard Brautigan en una lavandería de autoservicio 
en San Francisco. El autor se desconoce.
Por accidente, pusiste
Tu dinero en mi
Máquina (#4)
Por accidente, puse
Mi dinero en otra
Máquina (#6)
A propósito, puse
Tu ropa en la
Máquina desocupada llena
De agua y sin
Ropa

Estaba sola.



Agujero estelar

Me senté aquí
en el perfecto final
de una estrella,

mirando a la luz
agotarse hacia
     mí.

La luz escurre
de sí misma por
un pequeño agujero
en el cielo.

No estoy muy contento,
pero puedo ver
como son las cosas
     remotamente.



Poema de amor 

     Es tan grato
despertarse en la mañana
     completamente solo
sin tener que decirle a alguien
     que lo amas
cuando tú no lo amas
     nunca más.

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Despertar II (Robert Bly)

DEPRESIÓN


Sentí latir mi corazón como un motor suspendido en el aire,
como esos motores sobre andamios que se mantienen en tablones;
Mi cuerpo en desacuerdo conmigo igual que un viejo elevador de grano,
inútil, atascado, lleno de trigo ennegrecido.
Amargo mi cuerpo, deshonesta mi vida, así me dormí.

Soñé que varios hombres se me acercaban, con alambres delgados;
Sentí el roce de los alambres al pasar, como fuego; eran antiguos 
     tibetanos,
vestidos con ropa acolchada para separarse del frío;
Luego tres guantes de trabajo, unidos dedo con dedo,
en un círculo, vinieron hacia mí, y desperté.

Ahora quiero volver a las raíces oscuras;
Ahora quiero ver al día extendiendo su ala larga;
Solo quiero ver a dos pies de altura;
No quiero ver a nadie, no quiero decir nada,
quiero bajar y descansar en la oscura tierra del silencio.



MANEJANDO AL PUEBLO DE MADRUGADA PARA ENVIAR UNA CARTA


Es una noche fría y nevada. La avenida principal está desierta.
Lo único que se mueve son remolinos de nieve.
Cuando levanto la puerta del buzón, siento el hielo del fierro.
Hay una intimidad que amo en esta noche nevada.
Voy a perder más tiempo manejando por ahí.



LEVANTARSE TEMPRANO


Me levanté temprano. Las hojas del arce cayeron.
El cielo oriental coloreado de Marzo.
El cielo esparcido como agua por el mundo.
El contrabandista de licor y su mujer siguen durmiendo.

Primero vi la luz por el hueco del granero.
El agua helada cae a las cubetas enfriadas por la noche,
profundizando en el sombrío azul del cielo sur.
Por sobre los árboles nuevos había una extraña luz al este.

La luz era el amanecer. Como un hombre que vuelve a casa
después de ver muchos ríos oscuros, y que luego se apresta a volver,
el amanecer se queda ahí con una mirada tranquila;
Nuestros ojos se juntaron en las hojas encimeras de la joven ceniza.

Ha amanecido. Flotando en el este las nubes se han vuelto blancas.
Los postes de la cerca han dejado de ser parte de la noche.
Ha desaparecido la profundidad de los charcos en el suelo.
Furiosamente levanto la vista hacia la luz.



UN DÍA EN MI VIDA DE FINAL DE PRIMAVERA


Un silencio se cierne sobre la tierra:
como la antigua ala de un pájaro
se levanta levemente la hierba en el calor.
Un caballo me mira fijamente.



POEMA DE AMOR


Cuando estamos enamorados, amamos la hierba,
y los graneros, y los alumbrados,
y las pequeñas avenidas toda la noche abandonadas.



TOMANDO LAS MANOS


Tomando las manos de alguien que amas,
tú ves como son jaulas delicadas…
Cantan pájaros minúsculos
en las recónditas llanuras
y en los profundos valles de la mano.



SIESTA


I
Estaba bajando de las montañas del sueño.
Dormido había visto un campo soleado hacia el este,
y me senté en los estribos de un viejo Ford A.
Desperté feliz, porque había soñado con mi esposa,
y con la soledad oculta en la hierba y la maleza
que se halla cerca de un hombre sobre los treinta, y de repente entra.

II
Cuando Joe Sjolie se cansó, vendió su granja
incluso su mecedora de soltero, y no volvió nunca más.
Abandonó a su perro en el cobertizo.
El perro se negó a aceptar comida de extraños.

III
Manejé hasta esa granja cuando desperté.
Sola en un cerro, protegida por árboles.
El pasto enmarañado rodeaba la casa.
Cuando subí al porche, la puerta estaba abierta.
Adentro había libros viejos abandonados
e instructivos para inmigrantes de Noruega.



IMÁGENES SUSCITADAS POR MÚSICA MEDIEVAL

Para Margaret y Joseph Scheinin
“Mil garzas cantoras vi pasar
volando sobre mí, dando mil voces
en regocijo: Sea la gloria en el cielo, etc.”
I
Una vez más en los Altos de Brooklyn
nace un niño, y no tiene padre,
y corresponde alegrarse: nuestra vida pasada aparece
como un despertar a nuestra espalda, y entramos de lleno 
     en el mar del dolor.

II
Había sentido esta alegría antes, es como las duras hierbas
en las playas solitarias, este extraño dulzor
de música medieval, ronca exultación,
como de pájaros, o como el gozo de mares nunca hollados;
los barcos de Colón cubiertos de hielo,
infantes palaciegos danzando en medio de oro finamente trabajado.

III
Mientras escucho, soy un barco que bordea
mil puertos, como antes, zarpando de la costa de Creta,
y volviendo, encontraremos la empinada subida hasta el puerto;
Sigue la travesía. El gozo de fluir y el altamar!



SOLEDAD EN EL BOSQUE DE MADRUGADA


I
El cuerpo se parece a un abedul de noviembre
que enfrenta la luna llena y alcanza los fríos cielos.
En estos árboles no hay ambición, ni cuerpo empapado, ni hojas,
nada sino troncos desnudos trepando como frío fuego.

II
Mi último paseo por los árboles ha llegado. Al amanecer
debo volver a los cotos de caza,
a la tierra obediente.
Los árboles se estirarán todo el invierno.

III
Es una alegría caminar por el bosque vacío.
La luz de la luna no se quiebra en las pesadas hojas.
Las hojas están caídas, y tocando la tierra mojada,
despiden el aroma que ama la perdiz.



ABREVANDO AL CABALLO


Qué extraño pensar en renunciar a la ambición!
De repente veo con ojos tan claros
el blanco copo de nieve
que acaba de caer en la crin del caballo!



EN UN TREN


Ha nevado ligeramente.
Las negras marcas de un auto llegan de la oscuridad.
Miro la ventana del tren marcada con polvillo.
Desperté en Missoula, Montana, muy feliz.


de Silence in snowy fields (1962)