Cargando mercurio con una horqueta I – Cuervos y mercurio (Richard Brautigan)

Postal

Me pregunto si el Coronel Sanders, de ochenta y cuatro años,
no se cansará de viajar por todo el país
hablando de pollo frito.


Cargando mercurio con una horqueta

Cargando mercurio con una horqueta,
tu camión está casi lleno. Los vecinos
se enorgullecen de ti. Se paran
a mirar.


Es hora de entrenarte

Es hora de entrenarte
en dormir solo de nuevo
y es más difícil que la cresta.


La acción de: 
un afecto que desafía a la muerte

La acción de: un afecto que desafía a la muerte
asegura la constancia de las estrellas
y su lugar al inicio de todas las cosas.
 

Dos tipos bajan de un auto

Dos tipos bajan de un auto.
Se quedan al lado de él.
No saben qué más hacer.


Fantasmas moralistas como canchas de tenis a vapor

Fantasmas moralistas como canchas de tenis a vapor
hostigan a las manzanas de mi huerto inexistente.
Recuerdo cuando allá afuera solo había gusanos
que bailaban en las médulas de luz de luna
las noches tibias de Septiembre.


La doncella de los cuervos

Protagonizada por una hermosa chica y veinti-
tres cuervos. Ella tiene el pelo rubio. Los cuervos
son inteligentes. El director está obsesionado
con el presupuesto (muy bajo). El fotógrafo
se enamoró de la chica. Ella no lo soporta.
Los cuervos son pacientes. El director, homosexual.
La chica lo ama. El fotógrafo sueña despierto
con asesinarlo. “¡Ciento setenta y cinco mil,
fui un estúpido!”, se repite el director.
A la chica le ha dado por llorar mucho por las noches.
Los cuervos esperan por su gran escena.
Y tú vas a ir donde ellos vayan
y vas a enterarte de lo que saben.
Después de que hayas conocido todos sus secretos
y pienses tal como ellos piensan
y ames acariciar sus plumas como las paredes
un reloj de medianoche, ellos se irán volando
y te llevarán con ellos.
Y vas a ir donde van los cuervos
y vas a saber lo que los cuervos saben.


Información

Cualquier cosa que piense ahora mismo
vale callampa porque estoy totalmente
hecho mierda.


¿Eres el cordero de tu propio perdón?

¿Eres el cordero de tu propio perdón?
O sea: ¿puedes perdonarte a ti mismo / todos
esos crímenes sin víctimas?


Autobiografía (Púlelo como un trozo de plata)

Me estoy quedando en el cementerio de Byrds, Texas.
¿Qué dijo Judy?  “Desolado y hermoso, además”
Un hombre muy viejo, con cáncer en la cara
y que cuida el cementerio está rastrillando una tumba
de tal forma que casi la deja como una pieza de plata.
A su lado permanece un perro viejo. Es un día cálido: 40.5°
¿Qué estoy haciendo acá, al oeste de Texas,
en un cementerio? El anciano también se lo pregunta.
Mi presencia se ha vuelto parte de su rastrillar. Sé
que también me pule a mí.


Autobiografía (Cuando la luna brilla como un garaje muerto)

Cuando la luna brilla como un garaje muerto
viajo con fantasmas de bencina por todos los kilómetros
embrujados del pasado, cuarenta y tres km por hora de un Ford A,
en 1939, de camino adonde ya no me acuerdo.


Autobiografía (Adiós,  Ultra Violeta)

Suena el teléfono en San Francisco
“Habla Ultra Violeta”
No la conozco, salvo porque es
una actriz de cine.
Ella quiere hablar conmigo.
Tiene bonita voz.
Hablamos por un rato.
Luego tiene que ir a alguna parte.
“Adiós”

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Menos y menos humano, Oh espíritu salvaje (Wallace Stevens)

Si tiene que haber un dios en la casa, que lo haya, 
y que diga cosas en la escalera y en las piezas,

Déjenlo moverse como se mueven en el piso los rayos del sol, 
o de la luna, silenciosamente, como el fantasma de Platón

o el esqueleto de Aristóteles. Déjenlo colgar
sus estrellas en el muro. Debe habitar tranquilamente.

No tiene que ser capaz de hablar, cerrado, 
como son ellos: como la luz, a pesar de su movimiento, es;

Como el color, incluso el más cerrado para nosotros, es; 
Como son las formas, aunque nos presagien.

Es el humano el que es extranjero, 
el humano el que no tiene primos en la luna.

Es el humano el que demanda su discurso 
entre las bestias o la masa que no se comunica.

Si tiene que haber un dios en la casa, déjenlo a él 
ser el que no nos escuche cuando hablemos: una frialdad,

una nada escarlata, cualquier rama de la masa 
de la cual formamos parte a gran distancia.

de: Transport to summer (1945)

 

ABC II (Bob Perelman)

CONTORNOS


I
en silencio
se esparce aquí
como si su propia definición
encontrada antes de tiempo
entrara y saliera de lo que
golpea contra

la luz
y lejos
derrama el
lugar enseñando
algo
hacia acá

un obstáculo
promueve lo opuesto
en deliberación
y un paisaje
no deseado
escapa
viéndolo
moverse en la misma
dirección que nunca



II
se deja llevar el Yo
a bordo
con
otras palabras
un
desplazamiento
donde se pensó que
el Yo era el único
terreno para el rótulo
de pensamientos
enseñados
el enemigo el
final pospone
decir



III
como si
una sombra pronunciada
ya dicha
situada en sí
desapareciera o se quedara
por ahí escuchando
para ver la cosa
al fin avanzar
fuera de tono
hasta la persona
que puede estar
con las palabras

eso significa que el cielo
cambia para confrontar
lo que el oído
dice es un sistema
del dormir tan anterior
las letras que alardean
el viento que empuja cubierto
de nubes mientras la luz
pronuncia un futuro
tras el sonido
no significando un homenaje
de sí misma u otro sitio
y se asienta
como ordenó
la gramática de la visión
y el sentido por su parte
una sola multitud
la visibilidad
adelantada



IV
la circunscripción en una
indexada generalidad
implicando a todo por la duración
a través
y al interior
no sustantivos como esos
de pies heridos
cansados marchitos ocasionalmente
que ajustan labios y dientes
para formar
algún tipo de paisaje
hecho
y aquí estamos
pensados más tarde
por nuestra propia
cuenta
obligados a memorizar
enfocados en
lo dejado atrás



V
un viraje un
resplandor y
ahora es sólido
siempre yo ahí
moviéndome dentro
de un espacio desmontable
algunas sobras declarando
independencia
o preocupadas

miran
hacia abajo a través
de un sentido
rebuscado
un nivel
de novela
caído de cabeza de
árboles
seniles
empapados la suma
vista se adentra 
en días sumergiéndose en
la versión circular



VI
ponlo donde quieras
todo
descansando en los
contornos ordena
una detención
en ningún lugar
alcanzando por detrás
a la hora del día
lo que llega
fuera de sus
términos
amurallados
vocabulario auto-elegido
pesando un
currículum
sin nombre
siempre de cara


VII
y es
una sentencia todo
lo dicho
de lo que se
creía
retractado ahí
aunque las cosas
de todas formas pasan

la gramática las
corrige
donde no
están
un lugar diferente
una persona más arriba
en un cielo
aire

todo desplazado
como en
la parte posterior del
ruido
final
devuelto



VIII
a gusto
en la cabeza
debajo de ella
pasado el margen
una corrección
ejecutada desde fuera
sombras fluidas de
quien se muestra
para recordarse a sí mismo

el tiempo verbal expira
mantenido en alto
lo arañan
a coro
órganos didácticos
un vivo entre los muertos
entremezcla destellos de luz
potencias de diez
dedos en la boca



IX
demasiado cerca para ver
tanto parecido
la misma
o justa
regulada autoridad
lo dice
una mente distinta como era de esperar
se escucha a sí misma
duplicada
reducida a la mitad
prófuga
disponible en cada palabra
sumando o cambiando
una identidad reclamada
cedida
durante el hecho
y mientras tanto
llamándose
a sí misma para estar
donde el borde está



X
gritando con toda seriedad al
espacio que se abre detrás de los ojos
capturando lo que el Yo puede ver
y soltándolo
en un agujero donde Yo puedo oír
frases pronunciadas
bordes cortos
ser llamado cortar
o donde simplemente no hay nadie

condición que permite
algo por nada
con el auricular en el mismo
concepto retenido allí
por la vegetación u otras
visibles y abstractas
corrientes que mojan grises
cantos rodados ennegrecidos por palabras
no vistas ingresadas acá

deletreando la
ejecución de un registro como la experiencia
de un día circular soñado
que se hunde en
un aro negro iluminado
donde vivir



TÉCNICA


Cuán
descalibrada la
cima triangular del
Parnaso—

Vistas
disponibles desde
generosos números de
ángulos

Mientras
el tiempo pasa
enfáticas y separadas
voces

Salen
de
su rumbo a
decir

Lo que
no puede ser
dicho de ninguna otra
manera.


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ABC (Bob Perelman)

MI ÚNICA VOZ


Le hablé al sonido,
de mi voz e, incitado
por la discrepancia, escribí
el resto como poesía.

Lee los libros, duetos
de ninguna parte dicen que ellos hablan;
por qué no dejarlos. Miradas rutinarias
dejan árboles en espejos retrovisores.

Vine desde un punto neutro
en el espacio, lejos del interior
de la cabeza de cualquiera. Oh di puedo 
ver aún la tábula rasa que oscurece

esa rosada aurora en el lado próximo
del código genético. Duda,
vuestro nombre es certeza. Generaciones
de registros del amanecer

retratan la luz hasta que la página
está en blanco y yo predigo el presente, 
oyendo un futuro en la desvanecida 
borradura de las sílabas.

AÑOS LIBRO


Una virgen religiosa de sexo no específico
vuelve a abrir el libro. Misa de grandes
árboles en una abatida oscuridad. Valles
verdes bañados en luz azul arrullan
una población dispersa. Se acaba el mundo;

Nace una persona, no tiene sentido
pensar en eso eternamente. Estoy escribiendo
mientras el tiempo se detiene. Ciertamente
esto no conduce al futuro. El primero
de una serie de abstracciones complacientes,

el cuerpo hace historia y no deja
a nadie para la limpieza después
de su partida. La carne refleja su ausencia
en sólidos colores; las generaciones absorben
cantidades finitas de luz. La identidad es abreviación.

Un realismo histérico y religioso no deja
lugar adónde ir, ni piedra sin remover.
Una farmacopea estética de enfermedades proyecta
diapositivas borrosas de una mujer bella
que vive por siempre con perfecta salud, bailando

sobre rocas, acres, sobre un mundo verde oscuro.
Ella es solo una figura de lenguaje,
pero los libros, los gigantes de la biblioteca
moderna, caen a sus pies. Las vidas
acumulan sonido como las nubes retienen agua.



ABC

para Alan Bernheimer
La superficie de la tierra muestra
un grano de arena. La paz que contiene
crea lazos de amor que se estiran
más allá de su punto de ruptura. La materia
no se resiente. Las plantas lo intentan.
Los animales apenas pueden pensar. Diciendo

lo que piensan, la gente llena el aire
de ruido demasiado bien intencionado
sobre un supuesto Cielo
que cae del cielo y que es
hasta donde seguimos a nuestros deseos
para guiar nuestras existencias, persiguiendo

acciones torcidas a lo largo de la curva
de una puerta infinita. Las ecuaciones
producen poderes controlados o desatados,
que ladran en un garaje oscuro

o sobreviven al rostro de lo oculto.
Para que la tierra gire continuamente
se requiere una constante
vigilancia, un sueño sin fin.



APRENDIZ


El lenguaje nos tiene de la garganta,
utensilios calcinados en una grilla. Pistas
aprendidas, luz verde, luz
de día. Cuerpos enfurecidos silban
en el frío hollín, saltándose el espacio por completo.

Las cartas son tan densas que conviene
parar de escuchar. Los escenarios
de seducción religiosa remplazan
a la voz humana melancólica,
sus productos perfeccionados, sus fotos trucadas.

Digamos que digo cielo, digamos que la ciudad
de San Francisco se asienta debajo.
¿Has visto alguna vez una reja de escuela?
¿Una puesta de sol? Dominios del discurso
los fonemas desecantes ladran en.

¿Un taller mecánico? En la luz
de la hora precisa, edificios de acero
levantan una baja nube de polvo. Los neumáticos cantan
en autopistas que custodian la visión
de hogares en apuros.

Dispositivos condensados y convencidos están en casa
en nuestras palabras. No hay que confundirlos
con nosotros ni usarlos. Retiren
la flor acariciada, la alfombra
como nueva, la aspiradora. 


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Silencio en los caminos (Robert Bly)

DESPUÉS DEL TRABAJO


I
Después de muchas ideas extrañas,
pensamientos de puertos distantes, y nueva vida,
entré y encontré a la luz de la luna en la pieza.

II
Afuera cubre a los árboles como sonido puro,
el sonido de campanarios, o de agua que se mueve bajo el hielo,
el sonido de los sordos escuchando por los huesos de sus cráneos.

III
Conocemos el camino; mientras la luz de luna
lo levanta todo, es en una noche como esta
que el camino continúa hacia adelante, todo despejado.



EL AIRE LIMPIO DE OCTUBRE


Puedo ver las alas de oro sin pájaros, afuera
volando por ahí, y los pozos de agua fría
sin muros que se eleven ocho pies en el aire.
Puedo sentir el canto de los grillos levantándolos al cielo.

Sé que esas sombras heladas están cayendo por cientos de miles,
a través del pasto en pueblos diminutos, y en los portales de 
     iglesias católicas;
Sé que el caballo de la oscuridad cabalga rápido hacia el este,
llevando a un hombre delgado sin abrigo.

Y sé que el sol está bajando grandes escaleras,
como un verdugo que camina a un sótano con una enorme guadaña.
Y los animales de oro, los leones, y las cebras, y los faisanes
esperan en el escalón más alto con ojos de ladrones.



PEREZA Y SILENCIO


I
En una tarde de sábado del campeonato de fútbol,
descanso en una cama cerca del lago
y sueño con topos de alas doradas.

Mientras la superficie del agua tiembla en el techo,
como la cola de un pájaro irritado,
miro el polvo que flota sobre la cama, contento.

Pienso en barcos que dejan puertos solitarios,
en delfines jugando lejos en el mar,
peces con rostros de ancianos llegan de una tormenta.

II
Un sueño con topos de alas doradas
no es tan malo; es como imaginar
cascadas de piedra al interior en las montañas,
o una ala volando sola bajo tierra.

Sé que muy adentro en el lago Minnesota
los peces están husmeando las bocas de fríos manantiales,
cuyas aguas forman ondas en la arena adormecida,
como un espíritu moviéndose en un cuerpo.

Es la tarde del sábado. Las multitudes están reunidas,
entibiadas por el sol y el aire puro.
Pienso en este extraño topo de esta mañana,
después de dormir toda la noche junto al lago.

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El retorno de los ríos (Richard Brautigan)

Todos los ríos corren al mar;
pero el mar todavía no está lleno;
al lugar de donde vinieron,
allá los ríos regresan otra vez.

Está lloviendo hoy
en las montañas.

Es una lluvia verde cálida
con amor
en sus bolsillos
porque la primavera está aquí,
y no sueña
con la muerte.

A los pájaros la música les pasa
como el tictac a los relojes
en una tierra
donde los niños aman a las arañas,
y las dejamos dormir
en sus cabellos.

Una lluvia lenta chisporrotea
sobre el río
como una sartén
llena de flores fritas,
y con cada gota
de lluvia
el océano
vuelve a comenzar.

de The return of the rivers (1957)

Todos cuidados por máquinas de amante gracia (Richard Brautigan)

El poema bonito 

Me voy a acostar en Los Ángeles
     pensando en ti.
Orinando hace un rato
me miré el pene
     con mucho cariño.
Saber que estuvo dentro
tuyo dos veces hoy me hace
     sentir bonito.

3. A.M.
15 de enero, 1967


24 de diciembre 

Ella está zurciendo la lluvia con su pelo.
Ella está encendiendo la oscuridad.
     Gel / interruptor!
Es todo lo que tengo que informar.



Leche de tigre 

ZAS!
sin un polvo/ por 20 días

mi imagen sexual
vale una mierda.

Si estuviera muerto
no atraería
una sola mosca hembra.



3 de noviembre 

Estoy sentado en un café,
tomando una coca-cola.

Un mosco duerme
en una servilleta.

Tengo que despertarlo,
así puedo limpiar mis lentes.

Hay una chiquilla bonita que me gustaría mirar.



Flores para aquellos que amas 

Carnicero, panadero, fabricante de velas,
todos pueden pescarse una ETS,
incluso aquellos que amas.

Por favor, consulta un médico
si piensas que tienes una.

Te sentirás mejor después de todo
y así también aquellos que amas.



San Francisco
 
Este poema fue encontrado escrito en una bolsa de papel
por Richard Brautigan en una lavandería de autoservicio 
en San Francisco. El autor se desconoce.
Por accidente, pusiste
Tu dinero en mi
Máquina (#4)
Por accidente, puse
Mi dinero en otra
Máquina (#6)
A propósito, puse
Tu ropa en la
Máquina desocupada llena
De agua y sin
Ropa

Estaba sola.



Agujero estelar

Me senté aquí
en el perfecto final
de una estrella,

mirando a la luz
agotarse hacia
     mí.

La luz escurre
de sí misma por
un pequeño agujero
en el cielo.

No estoy muy contento,
pero puedo ver
como son las cosas
     remotamente.



Poema de amor 

     Es tan grato
despertarse en la mañana
     completamente solo
sin tener que decirle a alguien
     que lo amas
cuando tú no lo amas
     nunca más.

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Despertar II (Robert Bly)

DEPRESIÓN


Sentí latir mi corazón como un motor suspendido en el aire,
como esos motores sobre andamios que se mantienen en tablones;
Mi cuerpo en desacuerdo conmigo igual que un viejo elevador de grano,
inútil, atascado, lleno de trigo ennegrecido.
Amargo mi cuerpo, deshonesta mi vida, así me dormí.

Soñé que varios hombres se me acercaban, con alambres delgados;
Sentí el roce de los alambres al pasar, como fuego; eran antiguos 
     tibetanos,
vestidos con ropa acolchada para separarse del frío;
Luego tres guantes de trabajo, unidos dedo con dedo,
en un círculo, vinieron hacia mí, y desperté.

Ahora quiero volver a las raíces oscuras;
Ahora quiero ver al día extendiendo su ala larga;
Solo quiero ver a dos pies de altura;
No quiero ver a nadie, no quiero decir nada,
quiero bajar y descansar en la oscura tierra del silencio.



MANEJANDO AL PUEBLO DE MADRUGADA PARA ENVIAR UNA CARTA


Es una noche fría y nevada. La avenida principal está desierta.
Lo único que se mueve son remolinos de nieve.
Cuando levanto la puerta del buzón, siento el hielo del fierro.
Hay una intimidad que amo en esta noche nevada.
Voy a perder más tiempo manejando por ahí.



LEVANTARSE TEMPRANO


Me levanté temprano. Las hojas del arce cayeron.
El cielo oriental coloreado de Marzo.
El cielo esparcido como agua por el mundo.
El contrabandista de licor y su mujer siguen durmiendo.

Primero vi la luz por el hueco del granero.
El agua helada cae a las cubetas enfriadas por la noche,
profundizando en el sombrío azul del cielo sur.
Por sobre los árboles nuevos había una extraña luz al este.

La luz era el amanecer. Como un hombre que vuelve a casa
después de ver muchos ríos oscuros, y que luego se apresta a volver,
el amanecer se queda ahí con una mirada tranquila;
Nuestros ojos se juntaron en las hojas encimeras de la joven ceniza.

Ha amanecido. Flotando en el este las nubes se han vuelto blancas.
Los postes de la cerca han dejado de ser parte de la noche.
Ha desaparecido la profundidad de los charcos en el suelo.
Furiosamente levanto la vista hacia la luz.



UN DÍA EN MI VIDA DE FINAL DE PRIMAVERA


Un silencio se cierne sobre la tierra:
como la antigua ala de un pájaro
se levanta levemente la hierba en el calor.
Un caballo me mira fijamente.



POEMA DE AMOR


Cuando estamos enamorados, amamos la hierba,
y los graneros, y los alumbrados,
y las pequeñas avenidas toda la noche abandonadas.



TOMANDO LAS MANOS


Tomando las manos de alguien que amas,
tú ves como son jaulas delicadas…
Cantan pájaros minúsculos
en las recónditas llanuras
y en los profundos valles de la mano.



SIESTA


I
Estaba bajando de las montañas del sueño.
Dormido había visto un campo soleado hacia el este,
y me senté en los estribos de un viejo Ford A.
Desperté feliz, porque había soñado con mi esposa,
y con la soledad oculta en la hierba y la maleza
que se halla cerca de un hombre sobre los treinta, y de repente entra.

II
Cuando Joe Sjolie se cansó, vendió su granja
incluso su mecedora de soltero, y no volvió nunca más.
Abandonó a su perro en el cobertizo.
El perro se negó a aceptar comida de extraños.

III
Manejé hasta esa granja cuando desperté.
Sola en un cerro, protegida por árboles.
El pasto enmarañado rodeaba la casa.
Cuando subí al porche, la puerta estaba abierta.
Adentro había libros viejos abandonados
e instructivos para inmigrantes de Noruega.



IMÁGENES SUSCITADAS POR MÚSICA MEDIEVAL

Para Margaret y Joseph Scheinin
“Mil garzas cantoras vi pasar
volando sobre mí, dando mil voces
en regocijo: Sea la gloria en el cielo, etc.”
I
Una vez más en los Altos de Brooklyn
nace un niño, y no tiene padre,
y corresponde alegrarse: nuestra vida pasada aparece
como un despertar a nuestra espalda, y entramos de lleno 
     en el mar del dolor.

II
Había sentido esta alegría antes, es como las duras hierbas
en las playas solitarias, este extraño dulzor
de música medieval, ronca exultación,
como de pájaros, o como el gozo de mares nunca hollados;
los barcos de Colón cubiertos de hielo,
infantes palaciegos danzando en medio de oro finamente trabajado.

III
Mientras escucho, soy un barco que bordea
mil puertos, como antes, zarpando de la costa de Creta,
y volviendo, encontraremos la empinada subida hasta el puerto;
Sigue la travesía. El gozo de fluir y el altamar!



SOLEDAD EN EL BOSQUE DE MADRUGADA


I
El cuerpo se parece a un abedul de noviembre
que enfrenta la luna llena y alcanza los fríos cielos.
En estos árboles no hay ambición, ni cuerpo empapado, ni hojas,
nada sino troncos desnudos trepando como frío fuego.

II
Mi último paseo por los árboles ha llegado. Al amanecer
debo volver a los cotos de caza,
a la tierra obediente.
Los árboles se estirarán todo el invierno.

III
Es una alegría caminar por el bosque vacío.
La luz de la luna no se quiebra en las pesadas hojas.
Las hojas están caídas, y tocando la tierra mojada,
despiden el aroma que ama la perdiz.



ABREVANDO AL CABALLO


Qué extraño pensar en renunciar a la ambición!
De repente veo con ojos tan claros
el blanco copo de nieve
que acaba de caer en la crin del caballo!



EN UN TREN


Ha nevado ligeramente.
Las negras marcas de un auto llegan de la oscuridad.
Miro la ventana del tren marcada con polvillo.
Desperté en Missoula, Montana, muy feliz.


de Silence in snowy fields (1962)

 

Despertar I (Robert Bly)

MALESTAR


Un extraño malestar se cierne sobre el país:
éste es el último baile, la sacudida salvaje de los mares de Morgan,
la división del botín. Un letargo
entra en los diamantes de la sangre.
En la secundaria comienza la explosión, el niño es asesinado en parte,
cuando la lucha se termina, y la tierra y el mar son arruinados,
dos formas al interior de nosotros se levantan, y se marchan.

Pero el papión a orillas de la muerte silba--
Trepando y cayendo, tirando nueces y piedras,
él retoza junto al árbol
cuyas ramas sujetan la amplitud del frío,
el girar de los planetas y el sol negro,
el chillar de insectos, y minúsculos esclavos
en prisiones de corteza:
¡Carlomagno, nos acercamos a tus islas!

Estamos volviendo ahora a los árboles nevados,
y a la honda oscuridad enterrada en la nieve, a través de la cual 
     tu cabalgaste la noche
con manos firmes; ahora cae la tiniebla
donde dormimos y despertamos-- una tiniebla en la que
tiritan ladrones, y los locos tienen hambre de nieve,
donde banqueros sueñan con ser sepultados por negras piedras,
y los hombres de negocios caen de rodillas en las mazmorras del sueño.



DESPERTAR


Nos acercamos al sueño: las flores de castaño en la mente
se mezclan con pensamientos de dolor
y las largas raíces de cebada, con amargura
como de raíces de roble que tiñen las aguas de oscuro.
En Louisiana, húmedas calles en remojo de lluvia
y brotes inundados, de esto
hemos salido, un túnel arrojado suavemente en las tinieblas.

La tormenta se acerca. La pequeña granja en Minnesota
no es lo suficientemente firme para la tormenta.
Tiniebla, tiniebla en la hierba, tiniebla en los árboles.
Incluso el agua en pozos se estremece.
Los cuerpos emiten oscuridad, y los crisantemos
son negros, como los caballos que llevan apenas grandes cargas de heno
a los profundos graneros donde el aire opaco se agita en los rincones.

La estatua de Lincoln, y el tráfico. Del largo pasado
al largo presente
un pájaro, olvidado por estas presiones, trina,
a medida que gira la rueda, moliendo
lo vivo en el agua.
Lavando, lavando sin interrupción, en agua ahora manchada
con flores y troncos podridos,
gritos, medio amortiguados, desde abajo de la tierra, los vivos 
     despiertos al fin como los muertos.



POEMA CONTRA EL RICO


Cada día que vivo, cada día que el mar de luz
asciende, me parece ver
la lágrima al interior de la piedra
como si mis ojos estuvieran viendo la tierra por abajo.
El hombre rico con su sombrero rojo
no puede oír
el llanto en los pueblos del lirio,
o las lágrimas oscuras en las chozas del maíz.
Cada día que el mar de luz asciende
escucho el triste susurro de los ejércitos oscurecidos,
donde cada hombre llora, y las quejumbrosas
oraciones de las piedras.
Las piedras se inclinan mientras los ejércitos entristecidos pasan.



POEMA CONTRA LOS BRITÁNICOS


I
El viento atraviesa los arces nativos
como cabalgatas al anochecer sobre un caballo blanco,
guerras por tu nación, y lucha contra los Británicos.

II
Me pregunto si Washington oyó a los árboles.
Toda la mañana estuve sentado en el pasto,
más alto que mis ojos, bajo los árboles,
y escuchando hacia arriba, al viento en las hojas.
De pronto me di cuenta de que hay una cosa más:
también se escucha el viento por el pasto largo.

III
Hay palacios, barcos, silencio entre blancos edificios,
Bebidas heladas en cubiertas de mármol, entre cámaras frías;
También es bueno ser pobre, y escuchar al viento.



DONDE DEBEMOS BUSCAR AYUDA
 
 
La paloma vuelve: no encontró un lugar donde parar;
toda la noche sobrevoló los mares agitados;
Bajo los aleros del arca
la paloma engrandecerá el lecho del tigre;
dejen a la paloma descansar.
Las golondrinas cola de tijera dejan el alféizar al amanecer;
Con el crepúsculo volverán golondrinas azules.
Al tercer día el cuervo va a levantar el vuelo;
el cuervo, el cuervo, el cuervo color de araña,
el cuervo va a encontrar nuevo barro donde caminar.



RECORDANDO EN OSLO LA VIEJA PINTURA DE LA CARTA MAGNA
 
La muchacha de vestido azul, que empuja la ventana cerrada,
también es el rey gordo que se sienta bajo el roble,
y los recolectores de basura, al golpe de sus tarros,
son cuervos que graznan todavía,
y los nobles le están ofreciendo al rey el papel.
Una cosa también es otra más, y los galeones malditos,
embellecidos con baratijas, fondeados en la costa, y en las flores
de los árboles continúan su larga travesía desde España;
También yo sigo siendo un grano perplejo, como cuando niño,
     un perro cansado,
y mi bisabuelo pisa su barco.



VERANO, 1960, MINNESOTA
 
I
Después de un día sin rumbo, visitar el puente vecino a Louisberg,
con su agua caliente y cenagosa fluyendo
bajo alborotadas golondrinas,
Ahora, al mediodía
nos adentramos en los cálidos campos de legumbres,
y las recias siembras de alfalfa, la arboleda de la granja
un pesado humo verde pegado a la tierra.

II
Dentro de mí hay una confusión de golondrinas,
Vuelan aves a través del humo,
y caballos galopan con entusiasmo en prados de pasto al ras.

III
Sin embargo, vamos cayendo,
cayendo a las bocas abiertas de la tiniebla,
en el Congo como dentro de un río,
o como trigo a molinos abiertos.



CON MUJERES PÁLIDAS EN MARYLAND


Con mujeres pálidas en Maryland,
atravesando las arrogantes y trágicas dehesas,
atontados con amor
y las estupendas cargas de los árboles foráneos,
mientras todo ante nosotros vivía, aturdido
de amor sobreabundante en el tramo del Chesapeake,
pasado el estanco de tabaco, por nuestras vidas oscuras
como las de aquellos predecesores, vamos a la muerte que amamos
con mujeres pálidas en Maryland.

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Telegramas (Gustaf Sobin)

 

 

El poeta: un metafísico cuyo único quehacer está en la descripción de círculos.

 

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El poeta: el pontífice, el constructor de puentes. Partir de un punto conocido, de una posición material. Luz sobre lo místico: el terreno del poeta. Relacionar lo uno con lo otro a través de un giro elíptico.

 

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Las musas no descienden: ellas son omnipresentes.

 

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Obsesión con el proceso poético: una obsesión no menos relevante que, en otro tiempo, con la magia, la alquimia, la revelación divina o el desciframiento de un rayo.

 

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Empezar de nuevo: mis libros de notas llenos con la ansiedad de páginas en blanco, mis dedos, con el entusiasmo de despedidas marinas.

 

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Acecho consciente, no intelectual: esa es mi preocupación; y abrir puertas a jardines de maravillas estelares: esa mi relevancia.

 

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En la gran elipse que dibuja el arco de nuestra presencia, yo seré el alquimista: mis palabras serán el metal precioso de nuestro polvo: debo atraparte como un cangrejo de mar con una frase de vendedor de repuestos. Tu no serás representado, amor mío, sino existente; tus doradas rodillas se moverán entre las láminas de mis páginas.

 

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La alquimia del poeta: traducir emoción en pensamiento, y pensamiento en acción silábica.

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